Hay derrotas que duelen por el resultado y hay otras que directamente dan bronca. La de Atlanta ante San Martín de San Juan entra en la segunda categoría. Porque no fue solamente perder 1-0 en el León Kolbowski. Fue volver a ver a un equipo sin respuestas, sin profundidad y, sobre todo, sin saber qué hacer cuando el partido le exige algo más.
Los dirigidos por Pellerano están incómodos cuando tienen la pelota y no saben qué hacer con ella. No generan peligro, no encuentran espacios y terminaron jugando tan mal como para que San Martín, con muy poco, lograra quedarse con los tres puntos.
Después del gol de Osores, a los 8 minutos, luego de un tiro de esquina en el que Atlanta, pese a tener a todos sus jugadores dentro del área, no supo defensor, apareció la obligación de reaccionar y eso no pasó.
Toques para atrás, centros mal tirados, poca rebeldía y poca actitud hicieron que Atlanta terminara el partido con apenas un remate al arco.
Y eso es lo que más preocupa. Porque se puede perder, claro que sí. Pero hay formas de perder. Y Atlanta está acumulando actuaciones que empiezan a ser difíciles de explicar. Un equipo que alguna vez supo ilusionarnos hoy parece haber perdido las ideas, la confianza y hasta la rebeldía necesaria para dar vuelta a un partido. La bronca no es solamente por estos tres puntos que se fueron. Es por volver a sentir que Atlanta dejó pasar otra oportunidad y que, si no reacciona rápido, lo que hoy es preocupación puede transformarse en algo bastante peor.
El próximo sábado se juega el clásico como visitante. Un clásico que seguramente se lo llevará quien entienda lo que se juega. Nosotros, quemando los últimos cartuchos. Ellos, intentando escapar del descenso. Será una final y hay que jugarla como tal. Metiendo y dejando la vida en cada pelota.
Jugadores: háganlo por ustedes, para demostrar que, más allá de todo, siguen siendo candidatos. Háganlo por nosotros, los que bancamos todo. Por nuestro orgullo barrial. Por nuestra camiseta. Y por nuestra rica historia.