En su primera excursión al interior en esta Primera Nacional el Bohemio se sacó la mufa en San Juan. Venció por 2 a 1 a San Martín y cortó una racha de cuatro derrotas al hilo entre torneo y Copa.
El arranque fue más de lo mismo que venía preocupando. Atlanta volvió a pararse con línea de cinco y lo pagó caro. El local tomó la iniciativa y encontró la ventaja con Osores, que tras un tiro de esquina le ganó la espalda a Moreira y puso el 1-0. Otra vez a remar desde atrás.
Pero el segundo tiempo fue otra historia. Porque este equipo, golpeado y todo, tuvo reacción. Obligado por el resultado, soltó amarras, adelantó líneas y dejó de lado un esquema que hasta acá le venía dando más dudas que certezas. Y desde esa rebeldía empezó a cambiar el partido.
El empate llegó también por arriba: Moreira, con carácter para sobreponerse a su error, metió un cabezazo que valió más que un gol. Fue desahogo y punto de partida.
Después vino el golpe final. El ingreso de Álvarez le cambió la cara al ataque: velocidad, decisión y ganas de comerse la cancha. Ya había avisado contra Instituto, y en San Juan lo confirmó. En tiempo de descuento, sacó un remate furioso, al ángulo, imposible. Golazo y explosión.
Los dirigidos por Pellerano no solo dieron vuelta un partido: dieron una señal. Salieron del fondo, recuperaron confianza y llegan al clásico con otro estado anímico.



