Atlanta venció 3-2 a Atlético de Rafaela en Santa Fe y acortó a tres puntos la diferencia con Tristán Suárez en la lucha por el primer puesto. En un encuentro intenso y lleno de emociones, el Bohemio volvió a mostrar el carácter necesario para meterse de lleno en la pelea y mostrarse como candidato.
El conjunto dirigido por Cristian Pellerano comenzó el partido sufriendo los ataques del local. Rafaela tuvo las situaciones más claras, convirtiendo a Rago nuevamente en un sostén fundamental para el equipo. La apertura del marcador llegó luego de un centro bajo que no pudo contener el uno bohemio y que, con mucha mala fortuna, García envió dentro de su propio arco.
Atlanta sintió el golpe, pero sobre el final de la primera parte encontró la reacción. Luego de una buena maniobra individual, Álvarez definió al primer palo y puso el 1-1, para que el Bohemio se fuera al descanso con un empate que, por lo ocurrido durante los primeros 45 minutos, terminaba siendo valioso.
En el complemento, Atlanta salió decidido a cambiar la historia y mostró una cara completamente distinta. Encontró espacios y comenzó a lastimar a Rafaela. Rivero, tras una gran jugada colectiva, definió de taco para dar vuelta el resultado y poner el 2-1.
Con la ventaja, el Bohemio siguió buscando y encontró el tercero. Galeano, en su primera intervención, apareció para rematar cruzado y estirar la diferencia. Pero Atlanta nació para sufrir. Y aun con el 3-1 en el marcador, nadie podía asegurar que el partido estuviera definido.
Sobre el final, Rafaela descontó por intermedio de Quiroga y puso algo de suspenso a los últimos minutos. Sin embargo, Atlanta resistió y terminó quedándose con un triunfo enorme, de esos que pueden terminar teniendo un peso importante cuando llegue la hora de hacer cuentas.
El próximo fin de semana, Atlanta se enfrentará a San Martín de Tucumán, un equipo que se encuentra fuera de la zona de reducido y que, en el imaginario, no podrá especular con el empate. El Bohemio también está obligado a sumar para intentar acortar aún más la distancia con los de arriba. Todo hace pensar que tendremos otro buen partido de fútbol, de esos que invitan a seguir sumando, a seguir creyendo y, sobre todo, a seguir soñando.




