SE TOMO HASTA LA ESPUMA

Atlanta venció a Quilmes por 3 a 1 como visitante y cortó una racha de 44 años sin ganarle al cervecero en esa condición.

Y lo hizo jugando durante gran parte del encuentro como pretende Orfila que lo haga.

Atlanta comenzó a buscar el error del rival en campo contrario y si bien para ganar los encuentros es necesaria la posesión de la pelota, el equipo poco a poco cambia su impronta y presiona más adelante buscando el error del rival y generando muchas situaciones de gol.


Como si eso fuese poco, Galeano por primera vez desde su regreso a Atlanta, estuvo a la altura de la circunstancia. Y no solo por sus dos goles (el primero tras un penal a Marcioni y el segundo olímpico) sino que porque fue el encargado de administrar juego de mitad de cancha hacía adelante. 


Se hizo cargo de los ataques del equipo y su ubicación sirvió como termómetro para un equipo que terminó siendo superior a su rival y ganando con justicia pese al descuento transitorio de Pavone ni bien ingresado.


El gol restante lo convirtió Alan Pérez ante una floja reacción de Morales, arquero cervecero que debió entrar antes del segundo gol de Atlanta por lesión del arquero titular.


Pero no todos son elogios para un Atlanta de gran actuación ya que deberá mejorar en ataque para no desperdiciar tantas oportunidades de gol.


Bisanz y Donato están cada vez más afianzados en el once titular y tienen buenas actuaciones, sin embargo pareciera que tienen el arco cerrado.


En un torneo tan parejo dónde los partidos son cerrados y no abundan las situaciones, crearlas es una virtud y no convertirlas es riesgoso.


El próximo viernes el bohemio recibe al Independiente mendocino con la necesidad de ganar como local para volver a acercarse a los puestos de clasificación.


Si bien aún falta mucho, a esta altura este pareciera ser el único objetivo posible al cual Atlanta puede aspirar.