AL BORDE DEL ABISMO


Quilmes le ganó con justicia a Atlanta por 2 a 1 y lo  dejó a un punto de no tener chances matemáticas de  pelear por el segundo ascenso.

Si bien podríamos abordar el comentario en torno al mal arbitraje de Héctor Paletta en la segunda mitad del encuentro y de cómo condicionó con tarjetas amarillas a los jugadores de Atlanta en los primeros 45 minutos no lo vamos a hacer argumentando que para poder reconocer lo parcial del mismo, el bohemio debió generar jugadas de peligro en campo rival para ver si no se equivocaba también a su favor. Ahí es donde debemos mirar para adentro y comenzar por reconocer la falencia de Atlanta a la hora de salir a jugar el partido.

La estrategia utilizada por Erviti facilitó “los errores” arbitrales a favor del local dentro del área. El bohemio salió a defenderse desde el comienzo y apostó a un contragolpe que solo sucedió una vez y terminó con el golazo de Colombini a los 8 minutos de la primera mitad.

Después de eso, solo defendió sin poder generar peligro cerca de Rago quien terminó siendo figura y responsable de que el partido no terminara en goleada.

Solo fueron necesarios 5 segundos de partido para conocer cuáles fueron las intenciones de juego que tenían los dirigidos por Erviti. Cuesta recordar, por más especulativas sean las intenciones, algún equipo que saque del medio y tarde tan poco en darle la pelota a su arquero permitiendo que el rival se acomode en posición de ataque. Y eso fue Atlanta. Un equipo que permitió intencionalmente que su rival lo ponga en aprietos.

Después si, podemos decir que el primer penal no debió ser cobrado ya que en la jugada previa un jugador de Quilmes comete una falta sobre el arquero bohemio. Pero para ese momento el partido ya estaba empatado y era el local quien estaba más cerca de desequilibrar el resultado.

Quilmes ganó 2 a 1 y por lo demostrado en el campo de juego la diferencia debió ser mayor y esto se debe a una actitud que va más allá del resultado.

Porque podes ir a buscar el partido y perderlo 4 a 1. Lo que es inadmisible es que renuncies a ir a buscar el resultado sabiendo que era tu última oportunidad de intentar la utópica clasificación.

El cervecero jugó una final. Atlanta jugó un partido más y ahí podemos encontrar los motivos por los cuales uno aún está entre los cuatro y el otro está esperando a que termine el torneo sin lograr ni siquiera la clasificación a la Copa Argentina.