DE MAL EN PEOR

Si la goleada sufrida frente a Chacarita en Villa Crespo generó preocupación en los hinchas de Atlanta la derrota frente a Chicago en Mataderos resulta indescriptible. 

Podemos discutir acerca del error arbitral que derivó en el penal que el ex Atlanta Horacio Martínez cambió por gol para el delirio de los dirigentes y allegados verdinegros o detenernos a hablar de la ola de COVID que se desató en el plantel bohemio luego de la mini pretemporada en San Luis. 

Podemos hablar de la cada vez mayor cantidad de bajas que llevó al precipitado debut de Román Herrera de 16 años o de la inclusión dentro del equipo de Cardozo que debió salir al campo de juego casi sin conocer a sus compañeros y terminó abandonando el mismo con un desgarro.

Pero esas son excusas que hubiesen sido útiles si el bajón futbolístico de Atlanta hubiese comenzado hace 2 o 3 fechas. Atlanta juega mal y no convierte las pocas oportunidades que genera y para colmo de males le cuesta mucho conservar el arco en cero.

La paciencia que pregona Erviti y el reiterado juego hacia atrás para volver a empezar ya no dan resultado y los rivales ya saben la manera de contrarrestar todo aquello que las primeras fechas del torneo parecía una virtud. 

Desde afuera cuesta entender como jugadores del club que sienten la camiseta como Ochoa Giménez ni siquiera tenga un lugar en el banco de suplentes con lo que cuesta conformarlo. 

Si bien es cierto que el 10 bohemio no atraviesa un gran momento, quienes lo reemplazan tampoco rinden y quizás es hora de empezar a cuestionar si el mensaje del técnico llega a los jugadores y si estos tienen las características individuales para poder llevarlo adelante. 

Ni hablar de la baja de confianza que genera el saber que dos o tres partidos malos te pueden dejar afuera del equipo. Se viene Almirante Brown en Villa Crespo. Atlanta deberá mejorar mucho futbolísticamente para vencer al puntero, cortar la racha y volver confiar tanto dentro como fuera del vestuario.