DESLUCIDA PRESENTACIÓN DE ATLANTA POR LA COPA

La despedida de Atlanta en la Copa Argentina se produjo demasiado pronto.

Luego de la igualdad 0 a 0 frente a San Carlos, fue el equipo que milita en la Primera B quien en la definición por penales se quedó con la victoria, con el pase a los 16avos de final y con el cheque gigante del premio.

El triunfo por 4 a 3 de los de Berisso en la definición fue justa por lo hecho por ambos equipos durante los 90 minutos que duró el partido al que por momentos Atlanta pareció presentarse solamente para cumplir al calendario.

De cualquier manera, este encuentro sirvió para poder ver alguna de las intenciones que va a tratar de imponer este equipo en el futuro. Esto generó más dudas que certezas sobre si estos jugadores, en su mayoría jóvenes, van a poder ejecutar la idea que llega desde el banco por el debutante Walter Erviti.

Dudas que van más allá de la calidad futbolística. Dudas que surgen desde la inexperiencia para afrontar un torneo duro como es el de la Primera Nacional y su falta de recambio en un torneo que se supone que va a ser complicado de afrontar desde el punto de vista sanitario.

En el plano futbolístico, por momentos, la necesidad de jugar seguro y sin arriesgar la posesión en la salida desde el fondo hizo recordar al equipo que años atrás dirigió tácticamente Francisco Bersce.

Todos los ataques del bohemio arrancaban en Rago o pasaban por sus pies si es que el equipo no era capaz de romper las líneas del rival.

El constante retroceso en el campo de juego ante un rival que contenía con más orden que buen fútbol y que salía rápido alcanzó para que Atlanta dejará una pálida imagen.

En el medio campo falto recuperación y distribución por lo que a los delanteros la pelota le llegaba en una posición incómoda para poder generar peligro ya que la mayoría de las veces recibían de espaldas.

El juego lento, típico de un equipo que está transitando la pretemporada, generaba una reacción tardía y la falta de confianza para patear al arco hacían que Atlanta no generara peligro ante un rival que parecía tener otro ritmo y generaba a la hora de contragolpear sin mucho éxito.

 

LOS PENALES

Algunos dicen que son cuestión de suerte y otros dicen que se practican. Lo cierto es que de un modo u otro para pararse frente a la pelota hay que tener confianza y eso es lo que tuvieron los cinco ejecutores de Atlanta.

Caer injustamente sobre un juvenil por una mala ejecución cuando hasta Maradona y Messi erraron en varias oportunidades es una locura.

Lo que sí es analizable a pesar de la derrota es el orden establecido para las ejecuciones. Probablemente si el juvenil patea en segundo lugar y el equipo pierde, el malestar y la responsabilidad será mucho más liviana por el fallo.