UNA LUZ DE ESPERANZA

Algunas veces jugar sin la presión del resultado sirve para que el equipo recupere la tranquilidad que la necesidad le quito. Cuando eso pasa, la mejoría en el jugo permite que se obtengan resultados como el que Atlanta consiguió en cancha de Morón donde derroto por 2 a 1 al local en lo que fue un nuevo debut de Sebastián Cassano al frente del equipo.

Desde el arranque el encuentro fue parejo con un Atlanta parado en campo rival intentando abrir el marcador Prevalí recupero su juego y pese a la ausencia de Valdez Chamorro el medio campo comenzó a funcionar un poco mejor. Esto ayudo a que la defensa, pese a tener bastante para mejorar no quede mal parada y sufra más de lo necesario.

Pese a eso, fue el local quien abrió el marcador a los 13 minutos de la primera mitad cuando tras un centro atrás Villalba este logro vencer a Rago.

Atlanta que por segunda vez en el campeonato había empezado perdiendo (La anterior fue en la primera fecha frente a Platense) no se desesperó y siguió jugando en campo rival. Por el lado del local solo había intenciones de contraatacar para poder ampliar el resultado cosa que hubiese sucedido de no ser por la presencia de Rago que evito el segundo gol tapando un mano a mano cuando terminaba la primera mitad.

El segundo tiempo fue completamente distinto ya que al minuto de juego, Previtali se llevó por delante un tiro libre ejecutado por Ochoa Giménez desde el costado derecho para poner el empate.

Luego del gol que ponía un poco más de justicia al desarrollo del encuentro, el bohemio siguió atacando mientras que Morón buscaba salir rápido con más ganas que futbol con el objetivo de abastecer al siempre peligroso Akerman.

Atlanta seguía ganando el medio campo y fue asi como tras un robo en ese sector, la pelota le quedo a Marcioni que con espacios saco un remate que se metió contra el palo derecho de Salvá para dar vuelta el partido a diez minutos del final.

Si bien esta victoria vale muy poco desde lo estadístico, es muy valiosa desde el punto de vista emocional para un equipo que si bien lograba ponerse en ventaja, le costaba mucho sostener el resultado y se quedaba con las manos vacías.