SIN EXCUSAS


Hace un tiempo que en el mundo del fútbol y sobre todo en el de la B Metro, se viene hablando del favoritismo que tienen algunos equipos dentro de la AFA.

Atlanta claramente no está dentro de ese círculo privilegiado en el cual hay equipos a los cuales los árbitros los ayudan a ganar partidos.

¿Qué hacemos entonces? ¿Nos retiramos del torneo? ¿Tiramos la toalla y nos resignamos a que los cuatro ascensos sean, como dicen, para Barracas, Estudiantes, Riestra y Acassuso?

Es hora que hinchas, dirigentes, jugadores y cuerpo técnico, volvamos a ser uno y nos enfoquemos  en el objetivo que tenemos en común.

A veces, flota en aire una sensación que los jugadores salen al campo de juego atados a una idea. Esa que demuestra que no importa cuánto esfuerzo realicen, más temprano que tarde, el árbitro va a cometer una injusticia que desequilibre el resultado para el lado contrario.

En est
e imaginario, el cuerpo técnico pareciera estar convencido de lo mismo. Es necesario que alguien pare la pelota, enfríe la mente e intente revertir esa situación.

Futbolísticamente son pocos los equipos que pueden desplegar el buen fútbol que demuestra el Bohemio. Lo que si queda claro, es que si se convencen pueden quedar entre los 4.
El hincha también está perdiendo su batalla de convicción.

El fantasma incomprobable de un supuesto complot hace que desde el primer minuto pase más tiempo intentado presionar al árbitro, que alentando a un equipo que necesita no sentirse solo dentro del campo de juego.

Atlanta perdió 1 a 0 frente a Acassuso y el árbitro pasó desaparecido. No inclinó la cancha, no amonestó de más y no pitó todo en contra como hemos visto en otras ocasiones.

El bohemio fue superior y hasta pudo empatar con un penal que erró Horacio Martínez.
El fútbol algunas veces tiene este tipo de injusticias  y duelen el doble cuando se dan en partidos claves.

Por suerte este deporte da revancha y en una semana viajaremos a Jáuregui buscando encontrar el camino, sabiendo que ya no hay margen de error y que lo más importante es recuperar la confianza que nos vuelva a ilusionar.