Equipo sin alma, sin pasión, sin vergüenza y lo peor sin una idea de cómo
es el fútbol.
¿Palabras lapidarias? Si, porque es la respuesta a lo que se
recibió desde el campo de juego y no se puede ser caritativo cuando lo que esta
en juego es el nombre de Atlanta.
Porque a los 15 ganaba 1-0 con gol de Ferragut entrando por
izquierda y definiendo con el arco vacío.
Antes y después nada, porque los volantes no generaron, porque
Lorefice no paraba a nadie y a Galeano se lo seguía viendo como una calesita sin ideas en una posición que no
lo favorece.
La defensa fue un espanto. Sin coordinación, sin espíritu
para marcar y romper el juego de su rival. Los de adelante fueron meros
espectadores de un partido mal jugado.
Porque quedó demostrado que a este equipo el doble cinco no
le da fútbol, y que pide a gritos un enganche que lo genere para los delanteros.
En el primer tiempo pudo ser goleada y si no lo fue gracias
a Pellegrino, ese largo de 1,98 de altura, que sacó todo. Los otros 10, ni siquiera
lograron moverse por contagio.
Es comprensible el dramático trabajo de Ghisso y su cuerpo técnico
que suma casi un plantel completo entre operados y lesionados.
Pero también se puede entrever que arrastra el capricho de
no poner un enganche para poder distribuir mejor el juego.
Simplemente el sistema que plantea el técnico no funciona o
no es comprendido por los jugadores que parecen no comprender que el equipo
afronta un presente muy complicado y un futuro incierto en la categoría.
Sumado a esto, Atlanta no podrá contar en el próximo partido
con 4 jugadores que fueron expulsados en menos de 10 minutos.
No es de profesional reaccionar de la manera que lo hicieron
porque, aunque tuvieran la bronca del mundo por el resultado debían respetar la
camiseta.
Queda solo un partido mas este año, frente a Ferro. No se
puede hacer ni siquiera una apuesta de cual será el plantel que saldrá a la
cancha en el encuentro.
Solo se puede esperar que el cuerpo técnico saque sus
conclusiones y cambie porque sino el destino será volver, rápidamente, a una
categoría donde los hinchas no quieren estar y de la que le costó tanto al club
salir.

